viernes, diciembre 30, 2011

Jingle Hells: el lado oculto de las Navidades (II)



3.VILLANCICOS:
Los villancicos.
Esa suerte de género musical absolutamente inclasificable y del que se podrían escribir páginas enteras.
Originario del S.XV como tonada popular entre los habitantes de las villas o villanos (jamás una etimología fue tan justa) eran cantados en fiestas profanas narrando, cual telediario en ciernes, los últimos acontecimientos del pueblo o la región. Posteriormente llegaría su asociación a eventos religiosos y en última instancia el empleo de los mismos como armas de coacción masiva durante las fiestas Navideñas.

Sí, coacción. Y hablemos claro de una vez.
Los centros comerciales, dentro de su interminable lista de comportamientos abusivos, los combinan, a volúmenes variables entre los 120-130 dB, con una elevadísima temperatura ambiental (calefacción echando bombas). Los resultados son inmediatos: gente en trance comprando sin control y, lo verdaderamente terrible, feliz de hacerlo.
Hechos: tras un día de compras navideñas nos encontramos en casa con algo que no recordamos haber comprado, es más, ni siquiera sabemos para quién es. Detrás de ese aparente misterio siempre hay un villancico, cual mano negra, en la sombra.

Pero dada la naturaleza literaria de este blog, nos centraremos en el análisis correspondiente de estas fascinantes composiciones.
Primero reseñar que existe una infinidad de títulos para escoger; abarcando desde el algo macarra “La Marimorena” pasando por el insistente “Campana sobre campana” y llegando al destructor “Noche de Paz” (sí, este villancico es capaz de encogerle el bazo a Hulk Hogan).


Desde el punto de vista estructural detectamos una serie de elementos fundamentales:
Temática: Nacimiento-avatares del Niño Jesús y familia. Primeras visitas. Agasajamientos varios. Problemas de los invitados para llegar a su objetivo. Señalización deficiente.
Personajes principales: La Virgen María, San José, el Niño Jesús
Personajes secundarios: autónomos de profesiones varias (fundamentalmente pastores), ángeles, mula, buey, Reyes Magos.
Intérpretes: orfeones, adolescentes con pelusa labial pidiendo el aguinaldo ataviados con la ropa de sus hermanos pequeños, ancianos, personal eclesiástico y enfermos del karaoke, por citar los más importantes.


Respetando estos simples elementos, el resto queda al libre albedrío del autor/ejecutor.
En el caso de los autores, los villancicos han acabado siendo pequeñas obras maestras con toda una panoplia de estilos:
Desde el dramatismo amenazante, perfecto para ir aleccionando fieles:
Campana sobre campana,
y sobre campana tres,
en una Cruz a esta hora,
el Niño va a padecer.

Pasando por lo casi naïf:
Noche de Paz
Noche de luz
Ha nacido Jesús

Declaraciones de principios demoledoras:
Esta noche es Nochebuena
Y mañana Navidad
Dame la bota María
Que me voy a emborrachar

Hasta el surrealismo más sublime:
Pero mira como beben
los peces en el río,
pero mira como beben
por ver al Dios nacido.
o
Hacia Belén va una burra,
rin, rin (¿)
yo me remendaba, yo me remendé (¡)
yo me eché un remiendo, yo me lo quité (¿?)
cargada de chocolate (¡!??)
(el significado de este último villancico es, a día de hoy, motivo de serios debates entre los expertos)


Respecto a los ejecutores, podemos encontrar tres grandes grupos:
1. Eufóricos: portan algún instrumento de naturaleza dudosa (triángulo, pandereta o zambomba), gorro de fiesta, dosis masivas de alcohol y suelen encallarse en la segunda estrofa repitiéndola con fruición.
2. Profesionales: aprovechan las reuniones familiares para sacar al barítono/soprano frustrado/a que llevan dentro. Cierran los ojos y gorgojean. Los más peligrosos. Ofrecen ellos mismos interminables bises.
3. Niños: desatados. Especialistas en convertir una pandereta en un reclamo para tanques y carros de combate. Fácilmente neutralizables con dulces y/o dinero.


Consejos finales: paciencia y/o una Colt puntualmente camuflada en el árbol puede ser un garante de unas Navidades pacíficas para todos los implicados.

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